La pregunta que más me llega antes de que alguien decida trabajar conmigo es esta: ¿y cómo es una sesión? ¿Qué se hace exactamente?
Es una buena pregunta. Y me parece importante responderla con claridad, porque lo que ofrezco no es lo que la mayoría imagina cuando escucha “biodescodificación”. No hay rituales. No hay interpretaciones mágicas de síntomas. No hay fórmulas del tipo “tu dolor de rodilla significa X”.
Lo que hay es un proceso de comprensión profunda. Y eso sí tiene una forma concreta.
El punto de partida: lo que estás viviendo hoy
Toda sesión empieza desde lo que la persona está viviendo en este momento. Un conflicto que se repite, una situación que no se puede resolver, algo en el cuerpo que insiste, una emoción que no encuentra explicación racional.
No hace falta llegar con el problema “bien formulado”. Hace falta llegar con honestidad.
Desde ahí, el trabajo consiste en comprender qué hay detrás de lo que se ve. Porque lo que una persona presenta como “el problema” casi siempre tiene un conflicto más profundo que lo sostiene. Eso es lo que buscamos juntas.
Cómo se desarrolla el proceso
El acompañamiento sigue una lógica que no es lineal, pero sí tiene una estructura interna:
Primero, claridad. ¿Qué está pasando realmente? ¿Qué siente la persona, qué piensa, qué repite? Esta etapa no es análisis frío. Es escucha profunda para empezar a ver el mapa de lo que se vive.
Después, el conflicto detrás del conflicto. Casi siempre lo que duele no es lo que parece. Debajo de la situación concreta hay una creencia, una herida, un patrón que se repite desde mucho antes. Este es el punto donde el trabajo se vuelve genuinamente transformador.
Luego, la raíz emocional. ¿Desde cuándo está esto? ¿Qué parte de la historia personal lo sostiene? No para quedarse ahí, sino para poder comprenderlo de verdad.
Y finalmente, la reinterpretación. Cuando entendemos el origen de algo, nuestra relación con eso cambia. No por decisión, sino porque la comprensión transforma la percepción. Y cuando la percepción cambia, las decisiones, las emociones y la vida empiezan a moverse diferente.
Lo que no es una sesión
No es terapia psicológica tradicional, aunque comparte la profundidad. No es una lectura espiritual ni una interpretación de síntomas. No es un espacio donde te digo lo que tenés que hacer.
Es un espacio donde te acompañamos a comprender lo que ya está dentro tuyo, pero que todavía no podés ver con claridad.
La transformación no empieza cuando decidís cambiar. Empieza cuando entendés por qué permaneciste igual.
¿Para quién es este trabajo?
Para personas que ya entienden que sus patrones, sus bloqueos y sus conflictos tienen una raíz emocional, y que quieren trabajarla con alguien que sepa sostener ese proceso con profundidad y sin juzgamiento.
Para quien está lista para comprender de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Las sesiones son online?
Sí. Trabajo con personas de todo el mundo en formato online. La profundidad del proceso no depende de la presencialidad física.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
No hay un número fijo. Depende del proceso de cada persona, de la profundidad del conflicto que se está trabajando y del ritmo de cada una. Lo que sí puedo decir es que en mi experiencia, cuando la comprensión es real, los cambios empiezan a sentirse rápido, aunque el proceso de integración lleva su tiempo.
¿Hace falta tener un síntoma físico para trabajar?
No. Se puede trabajar desde cualquier área de la vida: relaciones, trabajo, dinero, amor propio, decisiones que se bloquean, patrones que se repiten. El cuerpo es una de las formas en que se manifiestan los conflictos emocionales, pero no la única.
¿Esto reemplaza la terapia psicológica o el tratamiento médico?
No reemplaza nada. Se puede trabajar en paralelo con cualquier otro proceso terapéutico o médico. Son dimensiones complementarias.
Si algo de lo que leíste resonó con lo que estás viviendo, podés conocer más sobre cómo trabajo y aplicar a una sesión.
→ Aplicar a sesiones privadas
Emilia Giles — Acompañamiento profundo 1:1 · 11+ años de experiencia · Sesiones online para personas de todo el mundo.



